Un blog de la Dra. Natalia Ruiz inspirado en los Grupos de Desarrollo de Conciencia de Semiología de la Vida Cotidiana.
Ve a la Dra. Natalia Ruiz de Otero en entrevista para "Punto y Coma" de Excélsior Tv aquí.

Conforme la sesión avanzaba, Martha buscó el momento adecuado para hablar del sentimiento de culpa que la había acompañado durante años: “Ver a mi hermana tan deprimida me hace pensar que toda la envidia y todo lo malo que le deseé cuando éramos niñas, se convirtió en realidad… así que no puedo evitar sentirme terriblemente culpable”.

Martha tenía 24 años, era la segunda hija de tres hermanos. Su hermana Carolina, dos años mayor que ella, se distinguió por ser ejemplo de excelencia y perfección. Ver que sus padres siempre la señalaron como una pauta a seguir, hacía que Martha le tuviera un profundo coraje. La experiencia de su infancia se resumía en la sensación de haber crecido a la sombra de su hermana, sus logros, por importantes que fueran, nunca se compararon con los de Carolina. La envidia que Martha sentía por ella, hizo que por momentos fantaseara con su muerte, pero se quedaba en eso, en una simple y llana fantasía producto de la rivalidad natural que existe entre hermanos.

Hace seis años Carolina sufrió un accidente automovilístico; quedó postrada en una cama durante varios meses, y aunque su recuperación física ha progresado, emocionalmente no ha sido igual. “Desde de ese día Carolina no volvió a ser la misma. Era como si de pronto aquello que en algún momento imaginé se hubiera convertido en realidad, ver cómo se ha roto por dentro a partir de ese accidente, hace que la culpa me persiga todos los días”.

Complementa la lectura con la reflexión final de la Dra. Ruiz de Otero, en audio o video.

Desde la perspectiva psicológica, el sentimiento de culpa tiene sus orígenes en condicionamientos de la infancia, en donde nos hicieron sentir que todo lo que sucedía a nuestro alrededor tenía que ver con nosotros. Sumado al convencimiento profundo de que el mundo existía para complacer nuestras necesidades: teníamos hambre y comíamos, teníamos sueño y dormíamos, teníamos frío y pronto se nos quitaba, pero con el tiempo, esa idea casi delirante cambió; al descubrir que no éramos todo poderosos, sino que había alguien, nuestra madre, de quien dependíamos para mantenernos vivos. Sin embargo, existe una parte de nosotros que no termina de superar esa herida en nuestro autoconcepto, por lo que nos aferramos a seguir creyendo que las cosas ocurren porque nosotros las provocamos.

Esto aunado a las mil cantaletas que nos repitieron durante años: “¡mira lo que has hecho!, ¡por tu culpa estamos así!, ¡eres un niño muy malo, pobre de tu hermana!”; van dando lugar a un Imaginario muy vulnerable que, entre otras cosas, nos inculpa de todo lo que ocurre. Por eso, en momentos en los que nuestros padres peleaban, o a nuestros hermanos les pasaba algo, había una tendencia, casi automática, de asumirnos como culpables de las circunstancias.

Más tarde, cuando en nuestra vida adulta ocurren ciertas cosas, tanto buenas como malas, sin darnos cuenta, conectamos con ese estado de la niñez en el que suponemos que somos nosotros los que de alguna manera, hemos promovido que ocurran dichas cosas, cuando en realidad ocurren por razones más profundas que el haber tenido un simple pensamiento, el haber expresado algún sentimiento o, incluso, el haber incurrido en una acción determinada. Esto quiere decir que, sin darnos cuenta, en ocasiones, preferimos creer que hemos tenido el poder para influir nociva o positivamente en la vida de alguien, antes de pensar que nuestras palabras o actos han sido intrascendentes. Hay quienes se vuelven unos expertos en sentir culpa por casi todo, incluso cuando es evidente que no tienen nada que ver, pero cuando uno ha aprendido a crecer así, siempre buscará razones para sentirse culpable por lo que sea, incluso como una forma de afirmar su existencia. Preferimos sentirnos culpables a sentirnos insignificantes.

El grupo permitió que Martha pudiera ajustar su visión a una percepción más real, haciéndole ver que sus sentimientos o pensamientos relacionados a su hermana nunca pudieron ser lo suficientemente poderosos para provocarle tanto sufrimiento. “Con todo lo que me dicen me doy cuenta que la culpa ha sido el medio para validar mi existencia, haciéndome sentir importante. ¿Quién me creo que soy para poder dañar a alguien de esa manera? Veo cómo me he desgastado, incluso paralizado frente a esta situación… ¡Hoy tengo muchas ganas de acercarme a mi hermana para ayudarla, pero desde mi amor por ella y no desde la culpa!”.

La experiencia de Martha fue realmente liberadora para el grupo, porque les permitió dejar de cargar para empezar a sanar:

“Con todo lo que escucho, por fin puedo atreverme a decir algo que sé que es una locura, pero que de igual forma me atormenta; siempre he pensado que la homosexualidad de mi hijo se debió a algo que yo dije o hice y eso me genera mucha culpa. Pero hoy descubro que siempre busco ponerme al centro, como si todo tuviera que ver conmigo, cuando en realidad soy una simple espectadora”.

“Sentir culpa por haberle dicho a mi madre que no entendía cómo mi papá pudo haberla elegido como su esposa, me ha hecho sentir que fui yo quien le destrozó la vida. Hoy veo que su alcoholismo se debe a muchas otras cosas que nada tienen que ver conmigo, pero a veces quiero pensar que mis palabras son demasiado poderosas como para provocar una enfermedad… y la verdad es que no es así. Hoy me doy cuenta de que mi responsabilidad radica en haberla agredido, así que lo asumo, y buscaré la forma de repararlo. Pero sobre todo me doy cuenta que mi ofensa no la convirtió en alcohólica. Que su enfermedad tenía razones diferentes y mucho más profundas que mis hirientes palabras. ¡Qué liberación!”.

“Haber maltratado a mis hijos en el pasado me persigue todos los días. Hoy descubro que esa culpa me ha paralizado y por lo tanto, quiere decir que no he sabido convertirla en un sentimiento que me ayude a reparar con amor el daño que les pude haber hecho. Hoy comprendo que fui madre con mis propios recursos, criar a mis hijos sola no fue fácil, me sentía rebasada y muy enojada por el abandono de mi esposo. ¡Gracias! Es un regalo saber que puedo convertir lo que siento en responsabilidad, muy diferente de sentir que necesito castigarme por mis errores del pasado”.

El espejo de la técnica grupal

El que los participantes logren convertir sus culpas persecutorias en culpas reparadoras, o lo que es lo mismo, en vergüenza moral, resulta tremendamente liberador. En Semiología de la Vida Cotidiana comprendemos que todos somos cien por ciento responsables de cada una de nuestras acciones, pero no somos culpables de ninguna. Esto quiere decir que la culpa persecutoria es un sentimiento que se origina a partir del Imaginario, pudiendo llegar a ser altamente destructiva, generando que frente a los errores que cometemos nos sintamos paralizados, perseguidos y atrapados en nuestro mundo interno. Quedamos devastados por la autocrítica y los juicios excesivos en contra nuestra. El riesgo de ello, es que al no haber un proceso de comprensión hacia nuestras equivocaciones, dejamos de aprender de ellas y, por lo tanto, nos condenamos a repetirlas.

Vivir la culpa desde el Yo Observante, es muy diferente, ya que nos permite cobrar conciencia de nuestros actos, asumirlos y repararlos en la medida de lo posible. Es decir, nos permite salir de la fantasía para ajustarnos a la realidad, es una invitación a fortalecernos a través de la experiencia para intentar ser mejores personas.

Todos podemos vernos reflejados en estos espejos…

Espero que la experiencia relatada por Martha, te lleve a reflexionar sobre aquellos sentimientos de culpa que han flagelado tu existencia. Las personas necesitamos abandonar el pensamiento absurdo de que todos los conflictos que ocurren a nuestro alrededor son de alguna manera resultado de nuestras iniciativas y participaciones. Aprender a tomar responsabilidad por nuestras acciones es muy diferente de pensar que hemos querido dañar intencionalmente a alguien con nuestras decisiones, actos o pensamientos. Aprender a comprendernos y a perdonarnos es fundamental, de otra manera, continuaremos sintiéndonos perseguidos por nuestros actos más íntimos de destrucción.

Complementa la lectura con esta reflexión en audio o video.


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¿Es la culpa un sentimiento solitario o va en función de lo que los otros piensan de mí?, ¿de qué dependerá que algunas personas no experimenten culpa?, ¿qué diferencia existe entre responsabilizarnos de nuestras acciones y sentirnos culpables por ellas?

Referencias Bibliográficas

Texto: Natalia Ruiz / Ilustración: Diego Zayas

30 Comentarios

  1. Estimada Natalia:
    Tu correo llegó en el momento preciso. Estoy escribiendo un ensayo sobre El Proceso, el libro de Kafka. Abordo el tema de la culpa y la culpabilidad de K. Todos los conceptos que mencionas están ahí y se mantiene vigentes. Lo más terrible es que han avanzado del plano personal al social y al sistema judicial. En el libro nunca se sabe de que acusan a Kafka, lo peor es que poco a poco el va creyéndose culpable y desvía su atención hacia como enfrentar el proceso. El libro lo escribe justo cuando decide romper su compromiso con una novia con la que lleva mucho tiempo. Familia y amigos los juzgan y de hecho se habla de un Proceso paralelo. La culpa es una infamia del la religión judeo- cristiana creada para controlar al hombre y a la mujer. Está en la raíces más añejas y profundas de la naturaleza de los occidentales.
    Te deseo lo mejor en la labor que estás haciendo al lado del Doctor Ruiz Soto. Asistí a los 11 cursos que impartía en el año 2007. Fue una experiencia que cambió mi vida.
    Un abrazo
    Olga Rosa, desde Madrid cumpliendo mi sueño de ser escritora.

    1. ¡Hola Olga Rosa! Me parece de lo más interesante el ensayo que estás escribiendo sobre esta novela tan importante de Kafka. Indudablemente el autor lleva la noción de la culpa al absurdo, porque como bien mencionas, nunca se sabe de qué se le acusa. Pero parece que así son muchas de las culpas que vive la humanidad, totalmente irracionales. Vale la pena reflexionar sobre lo que mencionas inherente al trasfondo de este concepto. ¡No dejes de compartirme tu análisis del libro ahora que lo termines, me encantará leerlo! Saludos.

  2. Nat he seguido a tu papá durante mucho tiempo y me cambio la vida con sus cursos. Tome todos y me gradué.
    Ahora que te sigo me complace continuar con el aprendizaje a través de ti y complementar aquel conocimiento que nos hace entender nuestra existencia, tener conciencia en el hoy y en el ahora y así sentirnos mejor. Gracias

  3. Gracias, compartir sin duda ya es “un regalo”..

    No ha sido sencillo mantenerme en mi
    YO AUTO-OBSERVANTE

    Pero sin duda alguna vale TOTALMENTE LA PENA.. hacerlo “Sólo por hoy”

    Me hace cada día más feliz,
    “VIVIR LA EXPERIENCIA”
    Comprender y asumir mis actos. “sin culpa”

    ¡¡¡GRACIAS!!!!

    1. ¡Hola Alma! Tienes toda la razón, saber que podemos recurrir a la auto observación cuando la necesitemos, sin duda nos hará practicarla con más frecuencia. Como bien dices, comprendernos es lo que nos permitirá asumir nuestra responsabilidad, diferente de sentirnos culpables por nuestras acciones. ¡Saludos!

    1. ¡Hola Lourdes! Puedo leer en tus palabras un gran cansancio por lo que estás pasando. No dejes de acercarte a alguien profesional que pueda ayudarte a acomodar eso que te está perturbando de forma tan intensa. Estoy segura que encontrarás muchas razones para perdonarte y dejar de castigarte tan duro. Si necesitas alguna referencia, por favor contáctanos, queremos ayudarte. ¡Saludos!

  4. Margarita Sosa Hernandez

    Buen día y gracias.
    Ahora veo diferente estos cuidados para mi nieta, en el amor y no en la culpa para refrendar el tiempo que no le dí a mi hija por trabajar muchas horas.
    Que Dios te bendiga a ti y a tu papá.

    1. ¡Hola Margarita! Qué maravilla que estás disfrutando la relación con tu nieta. Seguramente es una gran oportunidad para comprenderte, al saber que es muy probable que en su momento, tomaste las mejores decisiones. ¡Saludos y gracias por los buenos deseos!

  5. Hola Natalia.
    Como siempre, muy esclarecedor tu perspectiva.
    Debo trabajar sobre ello para liberarme de ataduras por sentir culpa de actos pasados.

  6. Padrísima reflexión a mi todavía me cuesta trabajo discernir entre hacer las cosas desde un profundo y auténtico deseo de servir o si es el sentimiento de culpa el que conduce mi servicio o si los dos motivos en su conjunto pueden pueden fundirse en el autoengaño.

  7. Hola Natalia: Como siempre muy claro y adecuado tu tema. Solo me gustaría comentar que desafortunadamente creo que una de las principales fuentes de ese imaginario son los preceptos religiosos, sobre todo en la judeo-cristiana: el pecado y culpabilidad a todo lo que da. Se que es delicado hablar de las creencias de los demás. Principio de realidad.
    Gracias

    1. ¡Hola José! Me parece muy interesante lo que comentas. Por supuesto, gran parte de la configuración de nuestras actitudes disfuncionales se deben a un sistema de creencias, de cualquier índole, que hemos introyectado de manera conflictiva. De ahí, la importancia de reconstruir nuestro sistema de pensamientos, creencias y valores de tal manera, que los podamos acomodar de forma funcional dentro de nosotros. ¡Saludos y muchas gracias por tu reflexión!

  8. Hola Natalia,

    Antes que nada, felicidades por crear este gran espacio que ayuda mucho a semiologos y no semiologos. Una forma muy clara de manejar conceptos claves que nos ayudan a desarrollar nuetra conciencia. La culpa es un sentimiento que pudiera parecer que es algo normal con lo que vivimos. Nuestras reacciones estan tan mecanizadas y cristalizadas que es dificil identificarla. Este ejemplo que presentas es muy interesante y ayuda a darle otra perspectiva a este sentimiento. Ayuda a iniciar o continuar ese trabajo interno que nos ayudara a lograr esas epifanias que presentas en este articulo.
    Gracias !!

    1. ¡Hola Pablo! Me da mucho gusto saber que este ejemplo te ayudó a ampliar tu perspectiva con respecto a la culpa, que como bien dices, a veces nos hemos acostumbrado a sentirla por la mecanicidad en la que vivimos. Muchas gracias por tus lindos comentarios, ¡Saludos y espero seguirte leyendo!

  9. MM,EN MI OPINION Y EXPERIENCIA PERSONAL,SIENTO QUE LA CULPA VIENE DE LA VERGUENZA ,EMOCION QUE POR ALGUNA RAZON NACIO EN LA INFANCIA ANTES DE LOS 3 AÑOS,AHI SE ARRAIGA LA VERGUENZA Y SE CONVIERTE EN CULPA.
    AHI OSCILAMOS ENTRE EL MIEDO Y LA CULPA,DENTRO DE LA CULPA CREO HABRA MUCHOS OTROS SENTIMIENTOS INVOLUCRADO,AUTOCASTIGO,EXIGENCIAS PERSONALES NO CUMPLIDAS PARA ENTONCES CULPARNOS,Y ASI EL CIRCULO NACE Y NO TERMINA,HASTA QUE LLEGA DOÑA CONCIENCIA Y SI HAY VOLUNTAD,SE COMIENZA A SANAR A SUPERAR.
    LA CULPA NO ES UN SENTIMIENTO SOLITARIO.
    TOMAR RESPONSABILIDAD DE NUESTROS ACTOS,DECIRNOS LA VERDAD A NOSOTROS MISMOS,NOS LIBERA POCO A POCO DE CULPARNOS,YA QUE NO HAY TERCERO QUE CULPAR.

    ES INSPIRADOR TU BLOG NATALIA.

    NAMASTE.

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