Un blog de la Dra. Natalia Ruiz inspirado en los Grupos de Desarrollo de Conciencia de Semiología de la Vida Cotidiana.

Hoy Rebeca nos compartió su gran secreto. Después de varias sesiones confesó en el grupo algo que le provocaba una enorme vergüenza. Desde niña tuvo dificultades con su talla, sin embargo, se justificaba ante ello explicando que tenía problemas de tiroides, por lo que le resultaba difícil mantenerse en forma a pesar de las múltiples dietas que había intentado. En este encuentro, por fin, pudo decir la verdad: –hace tiempo que como a escondidas.

El pastel de chocolate era su adicción y, para que sus hijos no se dieran cuenta, lo escondía en los lugares más insólitos. Como el pastel le duraba poco más de un día no había peligro de que se echara a perder. Comía sobre todo en las noches cuando ya todos estaban dormidos, en menos de cinco bocados era capaz de terminar con el pastel. No había disfrute, sino la necesidad inmediata de deglutir, de sentirse satisfecha, ya que eso le provocaba sueño y entonces podía pasar mejores noches. El grupo inmediatamente la contuvo, se sintieron tan aliviados como ella de finalmente hablar de esto. A partir de su revelación se diluyó el síntoma entre los presentes: todos tenemos un pastel de chocolate que nos seduce.

Para algunos el pastel representaba la adicción a la responsabilidad, no podían parar de cumplir muy a pesar de ellos. Para otros, el pastel simbolizaba la necesidad de aceptar muchas cosas sin forzosamente estar de acuerdo con tal de complacer. Incluso algunos hablaron de su fascinación por el control y lo agotador que llegaba a ser. El grupo pudo comprender la necesidad tan fuerte que cada uno de ellos tenía por mantener oculto su pastel de chocolate, sin embargo, se sentían atraídos por él, dependientes y sometidos. Cada uno pudo mostrar su secreto, intuyendo que aceptar su presencia era el primer paso para acomodarlo internamente.

“Comiendo” fue la manera como aprendimos a sentirnos vistos por nuestra madre o por quien solía alimentarnos y, por lo tanto, es la forma en la que mantenemos baja la tensión. Del éxito o del fracaso de esta primera mirada dependerá la intensidad de futuras conductas. Es decir, si la experiencia nos dejó satisfechos, es probable que esa sensación perdure internamente. De lo contrario, si el resultado nos dejó insatisfechos, buscaremos compensar, la falta de mirada, con futuras conductas que nos provean de una falsa sensación de saciedad. Es decir, el pastel se convierte en un engaño cuando se acaba, porque cuando esto ocurre, el vacío aparece nuevamente.

Complementa la lectura con la reflexión final de la Dra. Ruiz de Otero, en audio o video.

Al hablar de estos vínculos ocultos, se abre la posibilidad de convertir la vergüenza y la culpa persecutoria en una noción reparadora. A menudo, cuando esto ocurre, el grupo se vuelve un sustituto parcial de los pasteles de chocolate. La diferencia radica en que este espacio se vuelve también un contenedor y simultáneamente metaboliza las emociones que no se han podido deglutir de forma adecuada.

El grupo comenzó por aceptar y respetar sus pasteles, dejaron de ser indulgentes, para entonces ver lo que han mantenido oculto por tanto tiempo. La cámara del espejo propició las siguientes epifanías:

“Resolverle todo a mi hijo me parece de lo más apetecible, siempre decido por él, no puedo parar a pesar de que me doy cuenta del daño que le hago”.

“Estoy cansado de que todo mundo se cuelgue de mí, pero poner un límite es algo que no puedo, veo la responsabilidad como una tentación, cuando aparece me dan ganas de darle una mordida al pastel de chocolate”.

“Sé que esa relación me hace daño, pero se me antoja seguirla masticando, sé que me voy a empachar y aun así no puedo parar”.

El espejo de la técnica grupal

La prevalencia que existe del Binge- eating disorder “Comedores Compulsivos”, es alta. Se cree que la base de estos desórdenes se debe a la falta de una conducta de apego que haya provisto a la persona de la sensación de un vínculo satisfactorio, redundando en una insatisfacción con la experiencia corporal. Existe en quien lo padece una actitud indulgente que los hace negar las consecuencias de sus actos (Stice & Bohon, 2012). El manejo de las emociones y la impulsividad son condiciones a trabajar en estos trastornos, sin embargo, en el grupo aprendimos que todos guardamos compulsiones, “no diagnosticadas”, disfrazadas con otras actitudes.

Hemos podido comprobar metodológicamente, que después de 16 sesiones los Grupos de Desarrollo de Conciencia (GDC), proveen al participante de ecuanimidad. Esto se refiere a la habilidad que tiene una persona para dilatar sus respuestas frente a los acontecimientos, así como su capacidad para tolerar la frustración frente a situaciones de adversidad. Implica un alto grado de autobservación, es decir, que la persona sea capaz de hacer una pausa consciente para comprender qué es lo que está pensando y sintiendo frente a lo que le ocurre.

El grupo opera desde adentro de la conciencia como un yo “reflexivo”, permitiéndole a las personas experimentar la responsabilidad de sus actos, en lugar de vivirlos como delitos que merecen ser castigados. Sus integrantes promueven una metamorfosis gradual, donde la necesidad que existe por el pastel de chocolate se convierte en la aceptación del deseo, de que alguien se interese por mí.

Todos podemos vernos reflejados en estos espejos…

En ocasiones nos descubrimos ejerciendo conductas compulsivas muy a pesar nuestro. Sin embargo, nos observamos incapaces de parar ya que éstas nos seducen discretamente. Por momentos, dichas conductas nos provocan culpa y vergüenza, pero ni así logramos detenernos, debido a que simultáneamente nos hacen sentir una especie de autoafirmación subrepticia y pasajera que resulta ser aún más poderosa que la misma culpa y la vergüenza. En este encuentro, Rebeca se convirtió en la voz del grupo. Espero que esta voz te invite a reflexionar sobre los paliativos que tú, en lo personal, has adoptado para intentar colmar el vacío de tu propia existencia.

Complementa la lectura con esta reflexión en audio o video.


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¿Consideras que existen ciertas conductas compulsivas relacionadas a la etapa de vida que atraviesa una persona?, ¿crees que la compulsión y la inmadurez pudieran estar relacionadas?, o para que una persona deje sus compulsiones, ¿será suficiente que conozca las consecuencias de sus actos? Déjame tus comentarios, me encantará conocer tu opinión.

Referencias Bibliográficas

  • Stice, E., & Bohon, C. (2012). Eating Disorders. (Wiley, Ed.) (2nd edition). New York.
  • Hall, L., & Cohn, L. (2010). Bulimia, a guide to recovery. Gürze books: CA.

Texto: Natalia Ruiz / Ilustración: Diego Zayas

22 Comentarios

  1. Mi pastel de chocolate son las tarjetas de crédito, hago un pago y me lo gasto de nuevo, siempre estan al límite, a fin de mes sólo tengo para pagarla y no puedo comprarme lo que realmente necesito, (calzones) por tener lo que no necesito (estereo HD superwow), pero no lo podía dejar pasar porque era una super oferta¡¡¡ que no puedo desaprovechar, tengo cuarentaytantos años por lo que deduzco que mi compulsión no depende de la edad, no es suficiente con saber las consecuancias, siempre estoy sufriendo para llegar a fin de mes y aún así sólo espero el “buen fín”.

    Anónimo.
    Adicto a la tecnología.

    1. ¡Muchas gracias por tu comentario! Me parece totalmente cierto, las compras compulsivas se convierten en un gran pastel de chocolate; incluso, cuántas veces nos puede ocurrir, que al sentirnos seducidos por algo, dejamos de comprar, hacer, sentir o pensar, en lo realmente importante para nosotros. ¡Saludos!

  2. Me resuena mucho este tema del “pastel de chocolate” y me doy cuenta que si, todos tenemos nuestras rebanadas en diferentes ambitos. Una de las mias es creo que al reves, en donde aparentemente me trago aquello que no quiero y que en realidad ni es mio, por obtener mi dosis de aceptacion y cariño.

    En una sesion de estos Grupos de Desarrollo de Conciencia surgio la tematica del “impulso natural”, y al ver el mio que fue “Contacto Sensorial”, fue una epifania y ví en mí el valor que tiene este “Contacto”, al cual como dicen en la ganancia secundaria ” Doy lingotes por centavos”. Pero al verlo y empezar a trabajarlo, en el sentido en que dejé de pedir afuera, llamese pareja, familia, amigos este contacto, cariño, aceptación, sino que me lo doy yo a mí, y lo doy a los demás de forma incondicional, porque tengo tanto –> que tengo para dar, se fue generando una transformación interna en mí. Hubo una transformación de mi Autoconcepto, la cual agradezco profundamente y con la cual he seguido trabajando en mí, y como resultado mi calidad de vinculos se ha elevado intensamente, primero yo conmigo y de ahi con todo lo demás.

    1. ¡Hola MaJo! Estoy de acuerdo, qué importante resulta reflexionar sobre los precios que a veces se pagan en la vida con tal de recibir estas dosis de aceptación y cariño que mencionas. Qué gusto que lo hayas podido ver y que ahora estés tan concentrada trabajando en la reparación, para dejar atrás, la repetición. ¡Saludos y gracias por tus comentarios!

  3. Para mi los GDC han sido de gran ayuda, para ir descubriendo tanto mi pastel de chocolate como muchas otras cosas que a veces ignoramos y que al estar en esta cámara del espejo lo vas descubriendo. El hecho de entender que si no empiezo por mí no voy a mejorar mis relaciones y mi calidad de vida, llega a complicar nuestra mente e iniciar esa lucha entre el imaginario y la conciencia, conciencia a la que debemos adaptarnos.

  4. Despues de un rato de analisis he concluido que mi “pastel de chocolate” es la distraccion.
    Toda mi vida he buscado un nuevo punto de enfoque cada vez que siento que la productividad se acerca, festejando cada novedosa actividad hasta el punto en el que parece empezar a tomar forma, y ahi, me volteo hacia otro lado.
    Creo que lo mas importante es la aceptacion y el estar sumamente consciente de nuestra conducta compulsiva para asi detectar cuando comienza a surgir y poder evitarla. Este escrito me ayudo a identificarla y definirla.
    Muchas gracias a Rebeca y Natalia por el espejo que han puesto frente a mi.

  5. Uff!! la verdad he saltado de un ” pastel ” a otro, es decir de muchas ” irresistibles ” relaciones tormentosas, al control obsesivo, a las compras innecesarias, a decir que si a todo, he pasado de un postre a otro sin ton ni son, lo buenos es que paso y no repito plato, lo malo es que tuve que pasar por varios “atracones” para darme cuenta de lo que estaba haciendo, muchas gracias como siempre por ser luz en mi camino y respetar los acuerdos previos, abrazo fuerte.

    1. ¡Hola Sandra! Es totalmente cierto lo que dices, a veces se vuelven irresistibles tantas conductas disfuncionales que es difícil parar, y paradójicamente tenemos que llegar a experimentar las consecuencias de los “atracones” para darnos cuenta del daño que nos hacemos. Te invito a leer los otros artículos del blog, me encantará conocer tu opinión. ¡Saludos y gracias!

  6. Creo que en la configuración de nuestros valores en la infancia se delatan conductas en nuestra vida adulta, una vez leí que en la relación de poder de los padres con los hijos cuando estos hacen un berrinche los padres creen tener el poder porque pueden golpear al hijo pero este grita más y al hacerlo cumple con su objetivo de desquitarse de sus padres reelevandolos del poder pues el niño se desquita haciéndolos enojar y en familias disfuncionales he visto como en la vida adulta la relación con los padres de falta de respeto es la consecuencia de esta imagen de apego satisfactoria no obtenida y la transportan a sus círculos sociales más cercanos puede ser?
    Son muy interesantes tus blogs ya los empiezo a compartir en Facebook y seguiré viendo más, saludos.

    1. ¡Hola Fernando! Me parece muy interesante lo que comentas. Con frecuencia observamos padres que pueden utilizar su posición de poder para someter a sus hijos. De ahí surgen conductas como la agresión pasiva, que es una forma de devolverle a estas figuras la agresión que no pueden actuar de forma abierta. Además tienes razón cuando dices que este comportamiento se traslada a otras esferas. Sin darnos cuenta nos adaptamos o defendemos de una realidad de la misma manera en como lo hicimos en la infancia. ¡Muchas gracias por tus comentarios, espero seguirlos recibiendo!

  7. Hola…Me parece fascinante que al igual que yo existan personas que sean igual de abiertas y que acepten que atraviesan por momentos difíciles de aceptar… “Mi pastel de chocolate” es la distracción llámese saltando de relación en relación estable e inestable:( o simplemente esforzándome un 1000% por ser una persona motriz en mi intento frustrado de dejar de ser emocional y dejando por el suelo mi sentido racional, en resumen no logro conciliar el equilibrio de las 3 para poderme sentir mucho mejor. Por ejemplo: Actualmente me encuentro en una relación donde todo lo doy y nada recibo:(.
    *No me siento valorada en absoluto*

    1. ¡Hola Diana! Qué importante que puedas ver que no te sientes valorada, y qué puedas revisar las razones profundas que te hacen darlo todo y sentir que no recibes nada a cambio. Muchas gracias por tu testimonio, porque haces que este blog crezca con tu experiencia. ¡Saludos!

  8. Gracias por esto. Creo que la energía también juega un papel importante, si me doy cuenta que tanto la inmadurez y la compulsión van de la mano en mi pastel de chocolate, pero no puedo mantenerme rente a ello y el sólo deseo de cambiar no es suiciente, Como hago para mantenerme firme en mi determinación de no ceder a ello?
    Gracias!

    1. ¡Hola! Creo que lo que nos compartes es un gran primer paso, valídalo. Qué importante que puedes darte cuenta que la inmadurez puede ser un “pastel de chocolate”. En el artículo de “El conflicto de querer cambiar y no querer perder”, revisamos lo relativo a las ganancias que nos ha dado nuestra disfuncionalidad, y cómo para cambiar, necesitamos estar dispuestos a renunciar a sus beneficios. Ojalá puedas leerlo. ¡Saludos y muchas gracias por compartirnos tu experiencia!

  9. Hola Natalia
    Muy interesante los blogs, soy nueva jubilada y ahora al tener tiempo libre lo estoy dedicando a ver y poner fin a mis pasteles de chocolate (compras, comida, no decir lo que me molesta) que en el transcurso de la vida he ido acumulando y de los que no tenia conciencia es todo un proceso pero con ayuda de tus temas y mi decisión de poner fin a lo que me impide avanzar lo lograré. Gracias y saludos.

    1. ¡Hola Irma! Muchas felicidades por tus nuevas circunstancias, como bien dices, el tiempo libre puede ser un privilegio. Me da mucho gusto saber que estos artículos te han sido de utilidad. Qué importante que has decidido ponerle un límite a aquello que ya no te funciona más, eso, ya es un gran comienzo de nueva vida. ¡Un abrazo y gracias por tu testimonio!

  10. Hola Dra. Natalia:
    Desde hace casi ya un año estoy experimentando un proceso de cambio y, si bien estoy iniciando, me doy cuenta que mi pastel de chocolate por más de diez años, fue mi trabajo. Me enfoqué tanto en él, que descuidé mi parte afectiva conmigo misma y por consecuencia mis relaciones.
    Sé que será un camino largo porque estoy redefiniendo mi identidad, pero ahora aspiro a hacerlo desde la conciencia y de manera integral.
    Muchas gracias por compartir desde este blog.
    Mi admiración.

    1. ¡Hola Belén! Qué gusto saber que descubriste cuál era tu pastel de chocolate y la función que cumplía en tu vida. Como bien dices, el cambio implica andar un camino, pero vale la pena hacerlo tal cual lo mencionas, en conciencia. ¡Saludos y gracias por tus comentarios, siempre enriquecen mucho este espacio!

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